Guía de uso
Pasar JPG a BMP es necesario cuando el programa o el aparato con el que trabajas solo acepta bitmaps. Esta herramienta convierte cada foto en un BMP de 24 bits sin comprimir, que abren sin problema los programas de grabado láser y de bordado, el software antiguo de Windows y las pantallas conectadas a un microcontrolador. La calidad no mejora y el archivo crece mucho; aquí te explicamos cómo controlarlo.
¿Quién sigue pidiendo BMP?
Más gente de la que parece. Quien tiene una máquina de grabado láser y quiere grabar una foto en madera suele encontrarse con que su programa trabaja con imágenes bitmap. En bordado ocurre algo parecido: muchas versiones antiguas del software de digitalización usan un BMP como imagen de fondo para trazar el diseño.
En electrónica de aficionado, decodificar un JPG en un microcontrolador pequeño es posible pero lento, mientras que un BMP pasa de la tarjeta SD a la pantalla casi sin cálculo. Y luego están los programas de laboratorio, de visión artificial o de gestión con muchos años encima, que esperan un bitmap porque así pueden leer los píxeles en bruto sin más.
La calidad no vuelve
Lo que JPG descartó al guardar la foto ya no existe. El BMP conserva fielmente la imagen decodificada, con sus bloques, sus pequeños halos en los bordes y alguna banda en el cielo. Convertir no mejora nada, solo congela la imagen tal como está. La ventaja es que, a partir de ahí, puedes abrir y guardar el BMP cuantas veces quieras sin que se degrade más.
Si tienes una versión menos comprimida de la misma imagen, como un PNG o el archivo RAW de la cámara, usa esa como origen: el conversor de PNG a BMP traslada píxeles que nunca pasaron por la compresión de JPG.
Ojo con el tamaño
Una foto de móvil de 12 megapíxeles (4000 × 3000) ocupa típicamente entre 3 y 5 MB en JPG. En BMP de 24 bits son 4000 × 3000 × 3, es decir, unos 36 MB. Un archivo así puede no caber en la memoria que el dispositivo reserva para imágenes y hace que el programa de grabado vaya a cámara lenta. Casi nunca necesitas tantos píxeles: para una pantalla de 800 × 480, reducir antes la foto deja el BMP en unos 1,15 MB.
Haz la reducción sobre el JPG, con la herramienta para redimensionar imágenes, antes de convertir. El JPG se vuelve a codificar, pero con tantos píxeles menos la diferencia es invisible; además, un BMP de 36 MB ni siquiera entraría en el límite de 24 MB por archivo para editarlo después.
Cómo pasar JPG a BMP paso a paso
- Reduce la foto al tamaño que pide tu pantalla o tu programa.
- Suelta los JPG en la zona de carga; la cola admite hasta 20.
- Pon en la cola nombres cortos, sin espacios ni tildes, que el software antiguo maneja mejor.
- Convierte y descarga cada BMP o todos en un ZIP.
- Abre el bitmap en el programa de destino y revisa orientación y colores.
Fotos tumbadas y colores apagados
Los móviles suelen guardar la imagen en horizontal y anotan en una etiqueta EXIF que la foto es vertical; el visor la gira al mostrarla. El BMP no tiene esa etiqueta y los metadatos no se trasladan, así que una foto que en el móvil se ve derecha puede salir tumbada. Si te pasa, gírala 90 grados con la herramienta para girar imágenes, que devuelve el BMP en el mismo formato.
Algunas cámaras guardan además un perfil de color amplio. Como ese perfil puede perderse en la conversión, los colores pueden verse algo más apagados; en grabado o bordado casi nunca importa.
Privacidad y límites
Las fotos se suben al servidor, se convierten en la misma petición y vuelven a ti en BMP; al terminar no queda ninguna en el servidor. Cada foto puede pesar hasta 24 MB y tener como mucho 50 megapíxeles, sin que ningún lado pase de 16.384 píxeles. Si quieres entender mejor cómo comprime JPG, lee PNG vs JPG: diferencias.